domingo, 7 de febrero de 2016

TANGO


Una esquina. Rezonga el bandoneón
de un tanguero con aires de Malena.
Tenue luz de farola, larga pena
desleída al compás de una canción.
Un requiebro atormenta el corazón
de una piba. A lo lejos aún resuena
la música apagada que encadena
partituras de piano y acordeón.
La noche languidece. Ya la aurora
despierta entre el latido de los dejos
con que el tango deslumbra en la alborada.
En la esquina del barrio alguien llora
y se escucha un suspiro, allá a lo lejos,
perdido en los albores de la nada.

Jesús Angel Bordonaba

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