martes, 11 de febrero de 2014



            FE

Viva llama que aúpas hasta el cielo
cenicientas y frágiles pavesas
que en lo alto se mecen cual princesas
sostenidas del aire en grácil vuelo.

Te presentas tan vívida, que anhelo
que tu luz en mi vida quede impresa
y ese brillo culmine la promesa
en el amor de tan crucial desvelo.

Hoy mi alma se pierde en el aciago
tormento del sentirte y no tenerte
y mi brasa de fe, yace apenada.

Pase el cáliz de tan hiriente trago
y la fría caricia de la muerte
reviva en mí la antorcha ya apagada.


Jesús Angel Bordonaba.



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