jueves, 16 de enero de 2014

NIÑO DIOS

Cuando en noches plagadas de desvelo,
tensa calma procuro, Jesús mío,
de tu amor alcanzar, y el desvarío
me doblega y se troca en desconsuelo…

Cuando alcanzo el mirar hasta tu Cielo
y mi alma contemplo en el vacío,
solitaria, aterida por el frío,
y retornan mis ojos hasta el suelo…

Cuando evoco el pesebre de aquél día…
Niño Dios, así sí quiero tenerte,
pues mi alma extraviada en ti porfía.

Siempre así, en la cuna adoro verte,
no  trocado en derroche de agonía,
ni en escarnio ni en reo de la muerte.



Jesús Angel Bordonaba.

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