lunes, 13 de enero de 2014

LAS ABEJAS


Imbuidas en  danza matutina
preludio  del goloso pecoreo,
ataviadas  “zum,zum”  del revoleo
al  néctar el enjambre se avecina.


Las obreras, en clave danzarina
trasiegan en el  dulce pastoreo
el polen.  Perpetúa el ajetreo
la colmena hasta que  el sol declina.

La mano del mielero en el panel
con singular destreza se desliza
y la miel en sus labios correr deja.

Partículas de oro que en tropel
se  funden en  caricia.  Así erotiza
la dulzura del beso de  la abeja. 


Jesús Angel 2013







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