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EL DESVÁN DE MI ABUELO

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He rastreado el desván de la casa de mi abuelo. Es una estancia pequeña llena de cacharros viejos, de trastos y cachivaches apilados sin concierto, escondidos tras el polvo e impregnados de recuerdos. Un caballo de cartón me ha hecho un guiño desde lejos. ¡Cuántas veces lo he montado en mis juegos de pequeño! Una menuda petaca junto a un maletín de cuero... tacitas de porcelana propias de un ajuar de cuento... una vieja bicicleta... un libro de Samaniego... un portarretratos roto... una foto en blanco y negro donde podía leerse a duras penas ¡Te quiero!... También he visto y me he visto reflejado en un espejo, Y mirándome a la cara en mí  he visto a mi abuelo. Y  de pronto  he recordado el duro "tic-tac" del tiempo que pasa sin pausa...y pasa... Y allí he quedado en silencio. Jesús Angel Bordonaba.

CAE LA HOJA

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Prendida de un olmo ajado, agitada por el viento, gira en hondo movimiento una hoja de lado a lado, que  con especial cuidado la brisa arranca y desprende. Muy lentamente desciende... Burla un pino, una carrasca y al umbral de la hojarasca plácidamente se tiende. Jesús Angel Bordonaba

AYER LA VI

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Ayer la ví.  El día estaba umbrío y la lluvia arreciaba en los cristales que lucían  los viejos ventanales. Chispeaba....  llovía...hacía frío y un espasmo, un extraño escalofrío como un  eco acerado   de puñales empapado  en recuerdos  viscerales recorrió de repente el cuerpo mío.   Me fijé en la figura... sí...   era ella... como siempre, elegante, bella, altiva.. De repente paró,  giró hacia un lado,  me miró sonriendo y vi  aquella muchacha de mirada fugitiva... delirio   de un poeta enamorado. Jesús Angel Bordonaba

PUEBLO ABANDONADO

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Ya no lucen las estrellas ni encandilan los luceros, ni corretean muchachos por las callejas del pueblo. Ya no suelen  -en la Plaza- como hacían hace tiempo, entre boinas y gayatas contar historias los viejos. Tan solo se oye el susurro entrecortado del viento que recorre los tapiales, casuchas, vegas y huertos marchitando en cada esquina un puñado de recuerdos. Jesús Angel Bordonaba

LA DEL VESTIDO ROSADO

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Lleva sombrero estampado. Son fiestas. Luce María encajes de pedrería en su vestido rosado. Con chinelas de verano y una brillante sonrisa corriendo va a toda prisa con su mamá de la mano. En las ferias, un helado le ha comprado su mamá y le dice: _ mira allá- mira un caballito alado. Trota trota el caballito de cartón. Se sube en él. La niña en el carrusel cabalga muy despacito. Brillan luces de colores, ríen la mamá y María. Qué bonito es este día de ferias fiestas y flores. De pronto, mira hacia un lado, ve la niña a una pequeña luciendo al aire una greña y un pantalón desgastado. La niña llorando está y le pregunta María: - Que haces sola en éste día? adonde está tu mamá? No tengo mamá. Un día se convirtió en una estrella -mira arriba, es la mas bella… allí está la madre mía. El tobogán va volado… de pena llora María y rasga su pedrería la del vestido rosado. Jesús Angel Bordonaba

NO BUSQUES LA POESÍA...

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Saludos, amigos. Y amigas, que de todo hay. Por supuesto que la poesía hay que buscarla en los libros. En los buenos libros. Hay que leer y releer a los grandes clásicos. Estudiarlos. Aprender de ellos. Hay que leer. Debemos de hacerlo si queremos aprender a saborear la POESÍA. Con éste poema solo pretendo decir que también podemos saborear la poesía con los pequeños detalles del día de los que no nos damos cuenta la mayoría de las veces y no los sabemos apreciar. So lo eso. NO BUSQUES LA POESÍA… No busques la POESíA en esos viejos estantes donde dormitan poemas de rima pulcra y brillante, -lares, donde “genios” velan el sueño de los mortales-. No enamores las estrofas de trovas interminables que urden acopio de ripios y metáforas cargantes. Poesía es otra cosa.. poesía es…¡el detalle! es la mirada perdida que extravía el emigrante… Es la mano que te mira y te suplica en la calle el calor de unas monedas. Es la lágrima que cae… Es el niño co...

NINFAS HERMOSAS…

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Ninfas hermosas, que, en las pétreas fuentes mostráis del agua vuestro dulce encanto lúdicas gozáis de la vida en tanto del mundo y sus penares sois ausentes. Veladas por la bruma, en las corrientes, huidas tras las hojas del ailanto, al amor, y en el amor hacéis canto de las aguas, del río y sus afluentes. Tupidas de nenúfares y abrojos, cubiertas con ropaje de natura hilado en perigonio de colores. Ninfas de blanca tez y verdes ojos, mostrad a todo el mundo la hermosura de vuestro amor sumido en agua y flores. Jesús Angel Bordonaba.