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HOY QUIERO LANZAR UN CANTO…

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No quiero aliviar mi pluma cantando dulces baladas ni adulando a los poetas que en trepidantes tonadas lisonjean a la luna y amor al amor declaman. No pretendo hoy con mi verso entonar tiernas romanzas, Gloriar Cantares de Gesta ni encumbrar viejas batallas, ni entablar rancio abolengo con rimbombantes palabras. Hoy quiero ser el Heraldo del que sufre y del que calla, de ese joven sin futuro, de la mujer maltratada que embebida de desaires, favor y justicia clama y al Cielo lanza pesares que resquebrajan el alma. Hoy quiero sembrar de versos mil y un campos de batalla, parapetar al herido, arrinconar al que mata y cubre de “ángeles negros” de perturbadoras panzas, que albergan bombas, misiles, pólvora… dolor… metralla, los cielos de anocheceres y el clarear de alboradas. Hoy pretendo ser el eco del que quedó sin palabras ahogado en el propio llanto de la más negra esperanza, y hoy quiero elevar al Cielo en angustiosa plegaria mi voz, sumida en los versos de un efluvio de la Nada, ...

TRISTE ATARDECER

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Se ha despedido la tarde fundiéndose en el ocaso y una gresca de avecillas jugueteando  en lo alto ha  puesto gracia y cortejo a  ese jardín solitario. ¡Qué triste queda la tarde fundida  ya en el ocaso.! Vacías quedan las calles. En lo alto del campanario tañe una vieja campana con golpe hueco, acerado, marcando el paso del tiempo en el reloj,  recordando que el “tempus fugit”, y sigue y sigue…sigue tocando. Jesús Angel Bordonaba

MI PRIMER SONETO

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Dormido entre las hojas de un viejo libro, ajado, reposa macilento, rugoso y descuidado un pétalo de rosa de tonos muy diversos asido a la cadencia de una estrofa de versos que yo compuse hace años -aún recuerdo aquél día- marcado por el viento y la melancolía. Era una tarde oscura, pesada, gris, plomiza. Las nubes arreciaban y un tono gris ceniza amenazaba lluvia. Yo, lapicero en mano intentaba inspirarme, mas todo ocurrió en vano. Los nervios me podían y yo alterado, inquieto, no daba con los versos de mi primer soneto. Solo pensaba en ella. Solo ella era mi musa en esa tarde aciaga grisácea y confusa. Compuse mi soneto y un pétalo de rosa posé sobre mis versos como quien oro posa. He reencontrado el libro, he leído aquellos versos teñidos por el pétalo de tonos tan diversos. Jesús Angel Bordonaba

SU NOMBRE...

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Siempre la veo en el parque cuando se oscurece el día. Le he preguntado  su nombre, se llama… “Melancolía.” Jesus Angel Bordonaba

HOY HE SOÑADO CON ELLA

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Ha sido esta misma noche cuando  he soñado con ella. Con sus grandes  ojos negros su sonrisa pizpireta, con su porte almidonado y su carita morena. Ha sido esta misma noche cuando he soñado con ella. He acariciado su pelo, su suave  y larga coleta, y he sentido entre mis dedos un universo de estrellas. Ha sido esta misma noche cuando he soñado con ella. Mis ojos de enamorado han vuelto a ver la belleza de aquella niña que un día robó mi amor en la escuela. Jesús Angel Bordonaba

OVILLEJO (dedicado a mi mujer)

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¿Qué te produce sonrojos…? -Tus ojos. ¿Y enamorado te tienen? -Me tienen ¿Y estás por ellos un poco…? -¡Loco! Al dios del Amor evoco entre toda la deidad y le anuncio una verdad: ¡Tus ojos me tienen loco! Jesús Angel Bordonaba

LA PRINCESITA LUCINDA

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Soñaba   Lucinda,  la bella princesa de un reino lejano,  remoto lugar, con  grandes montañas de nata y frambuesa y ricos tesoros debajo del mar. La joven princesa de rizos dorados de dulce mirada y sonrisa de miel, surcaba los cielos en cisnes alados y mágicos prados en brioso corcel. Las notas de un piano pausadas tañían, de lejos se oía  a una niña cantar, y en claves sonoras las notas traían perfumes de rosas y flor de azahar. Gozaba    la niña   de  ricos bordados y  finos  manteles de seda  y de tul, de un regio  palacio con lagos dorados y frescos jazmines teñidos de azul. El hada Morgana  cantaba y reía, reía y cantaba y velaba por ella y cuando Lucinda en la noche dormía ungía su cuerpo con polvo de estrella. Dormía y soñaba. Soñaba la niña con nívea espuma a la orilla del mar, con grandes helados de fresa y de piña… ..Un beso, Lucinda...